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En esta primera pieza, agradezco exponer un caso que debe tener en cuenta tanto la funcionalidad de uso para docentes y familias, como la privacidad de menores.

Al comienzo de la pandemia me preguntaron cómo, un Jardín de Infantes, podía hacer para enviar tareas durante la cuarentena del «Corona»…

Claro, muchos dirán » Es muy simple. El docente envía un WhatsApp con la tarea a los padres y listo». ¿Analizamos un poco más la situación?

En nota anterior, mostrábamos las desventajas de WhatsApp. Entre ellas, el uso de espacio de almacenamiento y obligatoriamente compartir un número de celular, algo que inquieta a muchos docentes, ya que hay padres/madres/tutores con inclinación a saturar con preguntas de cualquier índole y a toda hora.

Entonces, hagamos una lista de tareas necesarias para poder compartir las actividades:

  1. Disponer del número celular de los padres.
  2. Cargar los números de teléfono en el celular.

Situación con Mensaje de Difusión

  1. El profesor debe enviar, mediante «Difusión» a todos los números cargados, la tarea, día por día. Aquí vale aclarar que el número de celular queda expuesto.
  2. Responder todas las consultas individuales que van a hacer porque no se entiende la tarea.
  3. Recibir todos los días, la evidencia en fotos de lo que hicieron los niños en la cuarentena (seguimos llenando espacio) de cada persona que responde en un chat individual.
  4. Hasta aquí: espacio ocupado con miles de fotos provenientes de 20, 30 y hasta 40 chats distintos.

Situación con Grupo de WhatsApp

  1. El profesor debe crear el grupo y además agregar a los padres como miembros.
  2. Enviar al grupo, la tarea, día por día. Aquí vale aclarar que el número de celular queda expuesto.
  3. Responder todas las consultas que van a hacer porque no se entiende la tarea. A diferencia del escenario anterior, la respuesta va quedando tapada por los comentarios de los padres, discusiones personales, memes, saludos de cumpleaños, ofertas de productos que ofrece alguien, etc.
  4. Volver a responder la misma pregunta hecha al comienzo porque nadie leyó la respuesta o es más fácil preguntar de nuevo que buscar.
  5. Recibir todos los días, la evidencia en fotos de lo que hicieron los niños en la cuarentena (seguimos llenando espacio)
  6. Hasta aquí: espacio ocupado con miles de fotos provenientes de un solo chat, que hay que rastrear en los cientos de mensajes que hay y adivinar de quién es cada foto enviada.

Finalmente, para ambos casos:

  1. Crear una carpeta para guardar las imágenes
  2. Mover las imágenes a esa carpeta
  3. Subir la carpeta a la nube o a una computadora para liberar espacio.

Ahora bien, desde la óptica de los padres también es complejo recibir las actividades para un infante… imaginen si tienen dos, tres o cinco niños, en distintas etapas, distintos colegios, distintos profesores.

Caso de éxito con Telegram

Jardín Blas Parera: público, libre y gratuito. Ubicado en barrio Marechal de la Ciudad de Córdoba, Provincia de Córdoba, Argentina (que gracias a CyberBrainers esta nota es internacional).

Mediante un breve diagnóstico y hablar con directivos y docentes para explicar la solución, se procedió a implementar lo siguiente:

  1. Creación de un canal de Telegram oficial para la institución. Un canal único para las salas de 4 y 5 años para implementar de forma rápida. También se puede implementar un canal global y uno específico, disgregando en salas de 4 y de 5 e incluso por turno mañana y tarde.
  2. Solicitar a los padres a través de llamadas telefónicas, sms y otros medios, se suscribieran al canal público de información en Telegram. Previamente se les ofreció un breve tutorial sobre cómo descargar la app y cómo se usa.
  3. Seleccionar dos padres voluntarios como voceros en el canal de Telegram, ya que sólo pueden escribir los profesores. Estos padres sólo cuentan con permiso para escribir en el canal y nada más, pero pueden transmitir las inquietudes del resto.
  4. Planificar las actividades a enviar. Se redactaron las actividades para la semana y luego se enviaron en modo “programado” en fecha y hora de forma automática.
  5. Se habilitó un servidor propio de la consultora (sin cargo alguno a la institución) para recibir las evidencias de las actividades. Se asignaron 10 Gb de espacio de almacenamiento en una carpeta habilitada que permite a los padres, por medio de un link acortado, subir la tarea de forma directa al servidor, sin intermediarios, o administradores de grupos, etc. Este link sólo permite subir, no pueden ver lo enviado por otros, editarlo, borrarlo, etc.
  6. Las docentes acceden a esa carpeta por medio de una cuenta destinada a tal fin y pueden corroborar las actividades enviadas.
  7. Luego, pueden separar por salas, turnos, e incluso por infante.
  8. De ser requeridas las evidencias por el Ministerio de Educación (algo altamente improbable, absurdo y totalmente incoherente ya que no brindaron soluciones a las instituciones…), el jardín sólo debe compartir el acceso a la carpeta en modo “Sólo lectura” (siempre hay alguien que mete mano donde no debe).
  9. Una vez a la semana, se realiza un backup de esa carpeta en un medio externo para proteger la información (algo que debería realizar el Ministerio de Educación nuevamente.)

Este es un caso realmente de éxito implementado en menos de 48 hs. con recursos mínimos (Telegram y un servidor), pero a la vez seguros, privados y confiables.

Se puede hacer mucho más que esto también, pero se requiere planificación, tiempo y que las autoridades se conecten con la gente idónea, en lugar de tanto asesor pago sin credenciales (disculpas si ofendo alguna sensibilidad).

Nos seguimos leyendo!!!!

Roberto Hoya
Roberto Hoya

Apasaionado de la tecnología, docente de vocación e ingeniero industrial de profesión.
Me especializo en transformación digital y como líder de proyectos.
Como argentino, tengo un súperpoder que es la planificación y adaptación al caos…=)