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Signal presentaba hace unos días, de la mano de un artículo en The Verge (EN), su nueva funcionalidad de ofrecer pagos para los usuarios de la plataforma de mensajería instantánea, y que ya está disponible para cualquier interesado en modo beta (hay que activarla a mano dentro de la configuración de la aplicación).

¿Es que Signal ha creado su propio sistema de pagos?

Pues no. Lo que ha hecho es utilizar varias tecnologías y servicios ya presentes en el mercado y que, en su conjunto, ofrecen una plataforma la mar de interesante sobre todo si tu interés es evitar la trazabilidad habitual de cualquier otra criptomoneda.

A saber:

  • Como criptodivisa, MobileCoin (EN), orientada específicamente al anonimato transaccional, la facilidad de uso, la optimización de la velocidad de transacción, el bajo impacto ambiental y las bajas comisiones.
  • Como mecanismo de consenso, el mismo que tiene ya MobileCoin y que está basado a su vez en Stellar (EN).
  • ¿Para gestionar el anonimato? Monero (EN), ampliamente conocida en el mundillo crypto.
  • Y CryptoNote (EN) junto con pruebas de conocimiento cero (EN) para ocultar los detalles de las transacciones de sus usuarios.

El resultado, al menos sobre el papel, es un sistema de pagos que curiosamente se parece mucho al sistema de pagos tradicionales, es decir, al típico de pagar con monedas y billetes, en lo referente a la trazabilidad y anonimato de las transacciones.

Por supuesto, hay ya una parte de la industria preocupada por el potencial uso tergiversado de este tipo de soluciones.

Ya sabes a qué me refiero: Terrorismo, pederastia, y la excusa que esté de moda en cada momento.

Criminalizar y prohibir el uso de cuchillos, no vaya a ser que alguien le de por cortar a una persona en vez de cortar pan.

La realidad, sin embargo, es que la única razón por la que muy probablemente este sistema no acabe siendo el estándar de la industria frente a alternativas muchísimo más centralizadas como la que está proponiendo Facebook Meta en WhatsApp, se debe precisamente a que Signal sigue siendo hoy en día una app de nicho. La que utilizan cuatro frikis y aquellos preocupados de verdad por la privacidad.

Por detrás, no hay que olvidar que Signal cumple con este servicio con el estándar Know Your Customer (KYC), un paso obligatorio para cualquier plataforma de pagos que obliga al usuario, de cara a crearse una cuenta (en este caso, en Monero) a demostrar su identidad mediante un proceso de reconocimiento facial y de documento de identidad.

Eso no ha evitado que, por ejemplo, MobileCoin no esté autorizado en los Estados Unidos, lo que impide que puedas enviar transacciones a tu monedero mediante servicios situados en ese país como Coinbase.

¿Hay razón para preocuparse? Nada más lejos de la realidad.

Al menos, claro, que no seas un banco central y estés viendo cómo cada vez más actores, algunos de ellos con ínfulas de crear sistemas de reparto económico distribuido, pretenden robarte el control absoluto de la trazabilidad del dinero.

Qué, llámame loco, pero me gustaría pensar que el día de mañana puedo en entornos digitales realizar las mismas transacciones que hoy hago con mi cartera física, sin que ello sea aprovechado por el banco y/o gobierno y/o entidad crediticia de turno para perfilarme, y muy probablemente compartir estos datos «estadísticos» con terceros.

Pues eso lo que ofrece, en esencia, algo como el nuevo sistema de pagos de Signal. Tan disruptivo como es el hecho de dar un paso atrás en eso que venimos llamando anonimato transaccional económico. Algo que antes de los 1s y 0s estaba asegurado, y que hoy en día brilla por su ausencia.

En CyberBrainers ayudamos a empresas y usuarios a prevenir, monitorizar y minimizar los daños de un ataque informático o una crisis reputacional. Si estás en esta situación, o si quieres evitar estarlo el día de mañana, escríbenos y te preparamos una serie de acciones para remediarlo.

Pablo F. Iglesias
Pablo F. Iglesias

Pablo F. Iglesias es Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, director de la Consultora CyberBrainers, escritor del libro de ciencia ficción «25+1 Relatos Distópicos» y la colección de fantasía épica «Memorias de Árganon», un hacker peligroso, y un comilón nato 🙂