(+34) 910 42 42 93 [email protected]

Ya hace varios años que en el mundillo existe la creencia de que nuestros móviles están constantemente escuchándonos, de forma que las grandes compañías aprovechan esa información para luego mostrarnos publicidad relacionada con lo que hemos hablado.

El tema es que NADIE lo ha demostrado. Y mientras tanto, permíteme que lo considere un mero bulo. Una teoría de la conspiración que casa muy bien en el desconocimiento general de la sociedad de cómo funciona aquello que llevan en el bolsillo.

Sobre esto, de hecho, me he pronunciado ya varias veces, incluso en televisión, y es que aunque técnicamente en efecto es posible (el smartphone tiene micrófonos y generalmente las principales aplicaciones de estas compañías nos han pedido y hemos aceptado el acceso al micrófono), NADIE, que yo sepa, lo ha demostrado con pruebas irrefutables.

Ojo, que hablo de smartphones. Es cierto que, por ejemplo, en dispositivos de ambient listening and seeing (es decir, los típicos altavoces inteligentes) si se ha demostrado que hubo supuestos «errores» que permitían, en algunos casos en particular, que un tercero tuviera acceso a las conversaciones privadas.

Sin ir más lejos, recientemente descubríamos que esto había sido posible en Google Home (EN). El ataque, eso sí, requería acceder al dispositivo y colocarse como usuario de la familia. Pero bueno, posible era.

Y hubo también un revuelo más que considerable (y muy legítimo) cuando se supo que algunos operarios de Amazon revisaban manualmente las grabaciones de los dispositivos Echo de la compañía, para mejorar su reconocimiento de voz. La empresa tuvo que dar marcha atrás, por cierto, y si te fijas, desde entonces la mayoría de sus dispositivos ofrecen un botón físico que desactiva electrónicamente la escucha, para que no haya duda de que no están haciéndolo.

Pero enfocado a smartphones, por ahora, y que yo sepa, no hay prueba alguna que lo ratifique.

La última conversación que he tenido al respecto fue hace unos días con un compañero de profesión cuyo perfil en Twitter se dedica a concienciar sobre seguridad y privacidad en Internet.

Vi un tweet suyo en el que aseguraba que los smartphones nos están espiando para mostrarnos publicidad hipersegmentada, y puesto que me sorprendió que diera a la ligera tal aseveración (que lo diga un «papanatas» cualquiera vale, pero un compañero que se dedica a la seguridad informática…), le pregunté si es que tenía pruebas de ello.

¿La respuesta? Que «simplemente» había que aplicar el sentido común.

Que a él mismo le había pasado una vez hablando de aspiradoras, para luego encontrarse con publicidad en su smartphone sobre modelos de aspiradoras.

Le expliqué entonces que esto se llamaba (además de un sesgo de cajón) remarketing, y que tiene más bien poco de espionaje. Simplemente es muy probable que en algún momento hubiera buscado información sobre aspiradoras, o que incluso previamente viera publicidad sobre aspiradoras, lo que le hizo tener, aunque fuera inconscientemente, la necesidad de hablar con quien fuera de este electrodoméstico.

Que el sentido común, a fin de cuentas, no es una prueba tangible.

Yo puedo tener la creencia de que el Dios del Espagueti existe (el sentido común me lleva a pensar en ello), y no por ello el Dios del Espagueti existe… a no ser que consiga demostrarlo empíricamente.

¿Qué otra prueba me pasó?

La de un vídeo de un programa de televisión donde un experto en «seguridad» demostraba el espionaje.

Porque claro, todo lo que dice la televisión es SIEMPRE cierto, ¿verdad?

¿Cómo se demostraba? Poniendo a cuatro personas a hablar sobre bebés y regalos de mujer junto a sus smartphones… para que luego, al usarlos, les saliera información sobre productos para bebés y regalos.

De nuevo, como le expliqué, sigue siendo el funcionamiento base de cualquier estrategia profesional de gestión publicitaria en digital:

Esas cuatro personas eran varones caucásicos entre 30-45 años, es decir, target clásico de anuncios de productos para bebés (es la franja de edad más habitual para tener niños en España) y regalos para mujer (por eso de que se espera que, probabilísticamente hablando, tengan pareja femenina).

Y es más: En ese «experimento» claramente sesgado, se obvia toda la publicidad que seguramente en ese tiempo que estuvieron usando el smartphone también vieron, pero que no mencionan ya que ni hablaba de productos de bebés, ni hablaba de regalos para mujer.

Entra aquí otro principio:

El mismo que nos lleva a que, por ejemplo, cuando una persona está embarazada (o quiere estarlo), le parezca que todo el mundo en la calle está también embarazado (se fija en las embarazadas que se encuentra, cuando antes no se fijaba).

Exactamente lo mismo que como cuando quieres comprar un coche, y casualmente por la carretera ves siempre ese mismo modelo de coche. No es que haya más vehículos de ese mismo modelo. Es simplemente que tu cerebro está condicionado a encontrar ese modelo en particular, obviando el resto.

Que estamos sesgando el estudio. Ergo, no demuestra nada.

El espionaje a nivel técnico

Hablando de 1s y 0s, como decía, técnicamente es posible realizar ese espionaje.

Ahora bien, ¿Es necesario? Y además, ¿es factible llevarlo a cabo masivamente?

Presupuesto 1: ¿Las compañías ganarían más por hacerlo?

Sobre la primera pregunta, ya expliqué por arriba mis conclusiones.

Una Google, una Facebook, una Amazon, NO NECESITAN espiarnos para saber qué potencialmente queremos comprar.

De verdad, que ya solo con el uso que hacemos de nuestro smartphone y de los servicios online, unido a los ya más que testados segmentos de audiencia para cada producto o servicio, el estar además escuchándonos supondría ya no solo aumentar drásticamente el gasto energético (ergo disminuir drásticamente la batería del smartphone y aumentar drásticamente el envío de datos con nuestra tarifa contratada), sino tener que computerizar todas esas conversaciones, la mayoría banales, con la esperanza de identificar alguna palabra en su contexto justo (un análisis inteligente de registros de voz en tiempo real muy complicado de hacer, por cierto) y con él aplicarlo a un conocimiento… que ya tienen de nosotros.

¿Sabías que es posible eliminar tu huella digital de Internet?

Datos personales expuestos sin consentimiento, comentarios difamatorios sobre tí o tu empresa, fotos o vídeos subidos por terceros donde apareces… En Eliminamos Contenido te ayudamos a borrar esa información dañina que hay en Internet de forma rápida y sencilla.

¿Qué sentido tiene? Ninguno, sinceramente.

Presupuesto 2: ¿Es factible que algo así se haga masivamente?

La segunda pregunta es aún más interesante.

Para que esto fuera así, la aplicación o aplicaciones que usamos deberían poder acceder al micrófono de nuestros smartphones incluso cuando no están abiertas.

Y si esto fuera así, puesto que tanto en Android como en iOS los permisos se gestionan mediante sandboxing (en las versiones actuales de los dos grandes sistemas operativos móviles no hay manera de que esto ocurra) significaría que hay un complot de los grandes agentes de Internet que casualmente ha pasado desapercibido por el resto de partners de la industria.

Es decir, que tanto Google como Apple están trabajando a escondidas, y de manera totalmente ilícita, facilitando el acceso a compañías como Facebook o Amazon (es decir, competencia directa suya) a que se salten conscientemente el sandboxing de sus sistemas operativos, permitiéndoles espiarnos con sus dispositivos.

¿Es posible? Sí, es posible. ¿Es factible? Pues claramente no.

¿En qué cabeza cabe que una multinacional como Google o Apple va a estar interesada en hacer algo que claramente es ilegal, que expondría la confianza de los usuarios en sus propios productos, y que para colmo ayudaría a su competencia a, presumiblemente, ganar más dinero?

Conclusiones

Con todo esto, a lo que voy, es que hoy por hoy, y que yo sepa, no hay nadie que haya demostrado que en efecto existe ese espionaje masivo.

Y que además, no es necesario, ya que por cómo funciona la publicidad digital, esa información es fácilmente aprovechable con los datos que ya tienen de todos nosotros, e iría en contra de los intereses monopolísticos de las grandes compañías tecnológicas.

Si mañana se demuestra, seré el primero en levantar la voz y exigir represalias contra estas grandes corporaciones.

Pero mientras tanto, asegurar que existe espionaje, sin demostrarlo, es caer en teorías de la conspiración. Alimentar una idea simplemente porque simpatiza con tu modelo de negocio, o porque la crees probable… seguramente por desconocimiento.

Por ser incapaz de comprender cómo funciona aquello que criminalizas.

En CyberBrainers ayudamos a empresas y usuarios a prevenir, monitorizar y minimizar los daños de un ataque informático o una crisis reputacional. Si estás en esta situación, o si quieres evitar estarlo el día de mañana, escríbenos y te preparamos una serie de acciones para remediarlo.

Pablo F. Iglesias
Pablo F. Iglesias

Pablo F. Iglesias es Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, director de la Consultora CyberBrainers, escritor del libro de ciencia ficción «25+1 Relatos Distópicos» y la colección de fantasía épica «Memorias de Árganon», un hacker peligroso, y un comilón nato 🙂