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Tenía pendiente hablar por estos lares de la propuesta de Worldcoin (EN), una criptomoneda que se ha hecho conocida por su peculiar modo de funcionamiento.

La idea de Worldcoin es que todos sus beneficiarios obtengan monedas con un sistema parecido al del RBU o renta básica universal. Cada usuario únicamente podrá tener, por tanto, una sola billetera. Y para evitar en un entorno tan fácilmente manipulable (y diseñado precisamente para facilitar que se puedan tener muchas billeteras diferentes) este hecho, apostarán por la biometría.

Resumiendo: Que quien quiera tener dinero en Worldcoin, tendrá que identificarse mediante unos dispositivos que leen el iris de los ojos, de forma que cada billetera está biológicamente asociada a una única persona.

El sistema ya se está probando en varias ciudades y con un grupo reducido de voluntarios, a los que se les paga, por ahora, en Bitcoin (la idea es que se les acabe pagando en worldcoins, claro). Y ya han levantado, que se sepa, 20 millones de euros en fondos, así que stock por ahora tienen para ir tirando.

Sin embargo, sinceramente, le veo muchos más problemas que soluciones.

¿La razón?

¿Qué necesidad tenemos de un sistema así?

La idea detrás de las rentas básicas universales, como ya expliqué hace unos años, me parece bastante acertada. Puesto que parece que no va a haber trabajo para todos, y que nuestro sistema económico se basa en la producción (si trabajas, tienes dinero con el que comprar las cosas que con tu trabajo permites que se produzcan), ha quedado patente que un RBU es, a priori, el paso medio necesario para que toda nuestra sociedad no se vaya a la mierda.

No es la panacea a nuestros males, por supuesto. Lo perfecto sería pasar de golpe de un sistema como el actual, a otro como el que tienen en Star Trek, donde el dinero ya no existe porque no lo necesitan. Pero sobra decir que eso es imposible.

Además, el que se defienda tanto desde la izquierda (una forma de reparto económico horizontal ajeno a las diferentes clases) como desde la derecha (una manera elegante de simplificar las numerosas subvenciones públicas que se solapan, al solo existir una renta mensual que es universal a todos los ciudadanos), ya apunta a que, en efecto, podríamos estar ante una buena salida.

La cuestión es que, existiendo ya RBUs (o acercamientos a RBUs, como el español) integrados en los sistemas ciudadanos, ¿qué necesidad hay de que una empresa privada ofrezca algo parecido?

Y si obviamos el papel de las diferentes naciones, y acudimos a las criptomonedas, hay que recordar que precisamente aquellas basadas en blockchain tienen un sistema de reparto justo e innegociable… sin exponer la privacidad de los usuarios.

Toda transferencia en una moneda como bitcoin deja un rastro. Un rastro que, llegado el punto, puede ser seguido por cualquiera (al ser descentralizado) para identificar cuál ha sido la cartera emisora y la o las receptoras.

Todo ello sin tener que ponerle nombre y apellidos a cada cartera.

El control de los datos

Entrando en materia, me preocupa, y mucho, el uso que podría desprenderse de un sistema semejante si llega a ser masivo.

Y no es cualquier tontería. Precisamente, la semana pasada, publicaba en el artículo exclusivo de mecenas lo que ha supuesto que el sistema de identificación biométrica usada por el ejército estadounidense en Afganistán, esté ahora mismo en manos del actual gobernador del país: los talibanes.

Abrir la veda a crear identidades biométricas masivas, es aceptar que bien sea ahora mismo, como bien sea en un futuro de parte de un agente malicioso que tiene acceso a esa información (legal o ilegalmente hablando), estamos hipotecando la vida de parte de esos ciudadanos.

Como ya expliqué en su día, un sistema de identidad basado en la biometría es para toda la vida.

Solo tenemos dos ojos, diez dedos en las manos, o una cara, mientras que contraseñas o PINs podemos crear ilimitados.

En fin, que quiero pensar que sistemas como estos no pasen de la pura pretensión tecnológica (se puede hacer, así que lo hago, pese a que no dé solución a nada). Y que la sociedad acaba interiorizando únicamente aquello que realmente aporta valor.

Pero solo el tiempo lo dirá.

Por ahora, [email protected] quedas.

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Pablo F. Iglesias
Pablo F. Iglesias

Pablo F. Iglesias es Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, director de la Consultora CyberBrainers, escritor del libro de ciencia ficción «25+1 Relatos Distópicos» y la colección de fantasía épica «Memorias de Árganon», un hacker peligroso, y un comilón nato 🙂