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El otro día volvimos a aparecer en televisión, en este caso en el programa Cuatro Al Día de Joaquín Prat, hablando esta vez sobre influencers.

En particular, me pidieron unas palabras sobre el cambio de rumbo a nivel de personaje público de la hija de la Infanta Elena, Victoria Federica, que a finales del mes pasado pasó de tener un perfil privado en su cuenta de Instagram (ES), a uno público.

Como le expliqué al medio, es de esperar que detrás de este movimiento haya un interés consciente de la propia Victoria Federica por pasar a ser vista como una influencer.

La cuestión, y es aquí donde quise dejar claro mi acercamiento puramente objetivo al tema, es que cuando se aborda un cambio de estrategia como este, y se prepara por tanto una estrategia de comunicación y marketing para posicionar digital y analógicamente, a un perfil público, se debe tener en cuenta el tipo de influencia que se busca.

En el caso de Victoria Federica, y al menos por ahora, todo apunta a que no se está buscando la influencia generalista, la que está enfocada al gran público.

¿La razón? Pues que los números, y el contenido publicado, no acompaña para nada.

En el momento de preparar el análisis para CUATRO, la cuenta de Instagram de Victoria Federica tenía algo menos de 90ks de seguidores, y sus últimas publicaciones (las creadas después de esa apertura de su perfil) alcanzaban una media de 17ks de Likes y 200 comentarios.

Esto, que para perfiles «de la gente normal» puede parecer mucho, realmente es muy poco para un influencer generalista.

Al menos, si se plantea vivir de ello, claro. Cosa, a fin de cuentas, que tampoco creo que le quite el sueño a Victoria Federica, todo sea dicho :D.

¿Dónde un perfil como el de ella puede tener de verdad sentido?

Pues si se intenta posicionar como influencer de moda y cosméticos… pero enfocado al lujo. A la élite económica y social. No al común de los mortales.

Ahí, con unos números bastante más comedidos, y con ese engagement actualmente nulo que tiene con su comunidad (ni siquiera responde a los comentarios), un perfil como el suyo, viniendo como viene de la Familia Real, puede acabar siendo todo un éxito.

A fin de cuentas, Victoria Federica ya pertenece a esa comunidad elitista de la sociedad. Y no dudo que conforme profesionalice su presencia digital (supongo que ya estará en manos de algún asesor digital, pero si no por aquí tenemos las puertas abiertas :D) habrá no pocas marcas interesadas en promocionarse en sus futuras publicaciones.

Pese a no tener millones de seguidores, millones de likes y cientos de miles de comentarios.

Simplemente por el hecho de que muy probablemente un porcentaje significativo de los perfiles que le siguen pertenecen a esta misma élite.

Al día siguiente, por cierto, tuve que enviar un vídeo más con dos puntos que creo no habían quedado claros:

  • El análisis se hacía siendo conscientes de que el cambio no estaba alineado con los intereses de la audiencia: A fin de cuentas, muy probablemente la mayor parte de esos nuevos seguidores no se acercaban a su perfil para ver su nueva faceta de influencer, sino más bien para «cotillear» cómo es la vida de un miembro de la Familia Real.
  • Queda pendiente saber qué opinará la Casa Real con el hecho de que un miembro de su familia parezca estar interesado en llegar a acuerdos económicos publicitarios con marcas: Un tema un tanto conflictivo dentro del tradicionalismo y neutralismo del que la Casa Real ha hecho gala todo este tiempo.

Dejo por aquí mi intervención en el medio:

Y por aquí tienes el vídeo completo que le envié al medio (sin la última parte, que la envié ya al día siguiente) con el análisis en sí, que al final, y como suele pasar en estos casos, no acabó siendo publicado:

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Pablo F. Iglesias
Pablo F. Iglesias

Pablo F. Iglesias es Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, director de la Consultora CyberBrainers, escritor del libro de ciencia ficción «25+1 Relatos Distópicos» y la colección de fantasía épica «Memorias de Árganon», un hacker peligroso, y un comilón nato 🙂