+34 697 722 901 [email protected]

Hace ya unos meses expliqué en mi página personal qué eran, y sobre todo, qué podíamos esperar a futuro, los NTFs.

Básicamente, estamos ante una extrapolación de la figura de copias originales que tenemos en el arte (por ejemplo, en las serigrafías y demás grabados), pero en derroteros digitales.

En esa pieza, explicaba que lo que hacía único en el mundo analógico a algo (o a alguien) es fácilmente identificatorio.

Dos cuadros, por muy perfeccionistas que seamos, van a ser diferentes entre sí. Y lo mismo pasa también con los grabados, pese a que en el proceso de estampado se utilice exactamente el mismo negativo y los mismos colores.

Sin embargo, en entornos digitales, y por su propia ideosincrasia, la cosa se complica bastante:

Dos imágenes digitales clónicas, son, a efectos de identificar a una u otra como original, exactamente iguales.

Esto, por tanto, supone un problema considerable cuando necesitamos legitimar la identidad del original.

Y, con esto en mente, nacieron los NFTs, que no dejan de ser una especie de documento de identidad asociado a un archivo en particular.

Gracias al NFT, podemos asegurar que tal contenido en particular es el original, pese a que existan copias infinitas de él que además son exactamente iguales.

Y, puesto que podemos confirmar la originalidad de una obra mediante el NFT, también se está generando un negocio alrededor de la venta de dichos NFTs. Aunque, en efecto, cualquiera de nosotros podamos tener una copia que es exactamente igual a la copia que cuenta con el NFT en cuestión… sin haber pagado por ella.

El tema, ya de por sí, da para hablar largo y tendido sobre economía, el valor que percibimos frente al que realmente recibimos, y un buen número de temas aledaños.

Uno de ellos, de hecho, es justo el que me anima a escribir esta pieza:

¿Tiene sentido utilizar un NFT como sistema de identidad?

Esto mismo es lo que proponía hace ya unas semanas Santiago R Santos por su cuenta de Twitter.

Para ello, comparaba su imagen real, con la que utiliza habitualmente en derroteros digitales, entiendo que la segunda asociada a un NFT.

Y centraba el tiro en lo que define una identidad real hoy en día, y en lo que podría definir una identidad digital el día de mañana, si es que, bien sea con los NFTs, bien sea con el sistema más eficiente que encontremos para certificar la legitimidad de una identidad, un sistema parecido pasa a ser de uso masivo.

Básicamente, la identidad actual, asociada a criterios puramente biológicos, tiene como puntos negativos obvios:

  • El énfasis en los rasgos físicos.
  • Que es una identidad autoimpuesta (la genética).
  • Que es propensa a favorecer sesgos y prejuicios.

Mientras tanto, una identidad basada en NFT:

  • Es una identidad elegida por la persona.
  • Sigue siendo única y además relativamente fácil de certificar en derroteros digitales.
  • Por el primer punto, puede representar los valores y beneficios que a nosotros nos de la gana (los positivos), obviando aquellos que nos afectan negativamente.

Por supuesto, algo así llevado a la práctica se me antoja prácticamente como romper con la hegemonía de las transacciones económicas, o pretender pasar de un modelo político basado en el capitalismo, a otro basado en la anarquía: una pura utopía.

Pero lo cierto es que las bases (tecnológicas, que no sociales) ya están ahí, y si es que el día de mañana encontramos valor en eso de disociar identidad con rasgos biológicos identificativos de la persona, estaríamos en la potestad de eliminar buena parte de los sesgos que actualmente afectan nocivamente a nuestra vida en colectivo.

Claro está, habría que ver qué otros surgen, y qué práctico sería para el día a día, fuera de los 1s y 0s, entender que nuestra cara no es lo que nos identifica como ciudadanos, sino algo que nosotros hemos creado y firmado mediante un sistema digital.

En CyberBrainers ayudamos a empresas y usuarios a prevenir, monitorizar y minimizar los daños de un ataque informático o una crisis reputacional. Si estás en esta situación, o si quieres evitar estarlo el día de mañana, escríbenos y te preparamos una serie de acciones para remediarlo.

Pablo F. Iglesias
Pablo F. Iglesias

Pablo F. Iglesias es Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, director de la Consultora CyberBrainers, escritor del libro de ciencia ficción «25+1 Relatos Distópicos» y la colección de fantasía épica «Memorias de Árganon», un hacker peligroso, y un comilón nato 🙂