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Robert es un hombre de California que un buen día, y tras un accidente de tráfico, quedó prácticamente ciego.

Su retina dejó de funcionar, y aunque en efecto el resto del sistema ocultar funcionaba a la perfección, al no recibir estímulos visuales, su cerebro era incapaz de procesar información de lo que tenía a su alrededor.

Fue por esto que hace ya unos cuantos años decidió someterse a una operación para instalarse Argus II, unos ojos biónicos creados por Second Sight y que, unidos a unas gafas especiales con cámara y unidad de procesamiento de vídeo, capturan la imagen de lo que sucede ante la persona y se las envía al sistema para que genere los estímulos visuales oportunos.

¿El resultado? Pues que desde entonces Robert puede ver sombras y distintos tonos de grises de su entorno. No ve como tal… pero sí reconoce formas, lo que le permite llevar una vida bastante cercana a la que llevaba antes de sufrir el accidente. Una vida bastante cercana a la que llevamos cualquiera de nosotros.

Sin embargo, esto está a punto de terminar.

Lo contaban estos días en el informe publicado en el IEEE Spectrum (EN).

Alrededor de los 350 pacientes de Second Sight se han quedado, de la noche a la mañana, sin soporte y mantenimiento de sus dispositivos Argus I y Argus II, por el simple hecho de que Second Sight, que llevaba unos años bastante complicados a nivel financiero (en 2019 dejaron de producir implantes retinales, en 2020 casi van a la quiebra si no es por una oferta pública de 57 millones de dólares…), ha sido absorbida por la farmacéutica Nano Precision Medical, despidiendo a todos sus trabajadores.

Situaciones como esta la hemos vivido en múltiples ocasiones con la electrónica de consumo y con el desarrollo de herramientas de software.

Un buen día, quien está detrás de ese producto o servicio, deja de existir, y todos sus usuarios pierden de golpe la capacidad de seguir recibiendo actualizaciones, lo que en la práctica hace que el producto o servicio funcione… hasta que deje de hacerlo.

Pero con el auge de la robótica y la tecnología médica, entramos a un nuevo nivel en cuanto a ética e importancia de los ciclos de vida se refiere.

Que en casos como los de Second Sight, no hablamos de un smartphone que se ha quedado sin soporte, sino de los propios ojos de las personas.

Ojos que tienen un coste medio de 150 mil dólares, pero que han sido instalados con operaciones de cirugía y procesos de aprendizaje para re-aprender a ver que suponen, de factor, alrededor de medio millón de dólares para el paciente, teniendo en muchos casos que haber pedido un préstamo para afrontar la operación y el pos-operatorio.

¿Qué deberes contractuales tiene la nueva compañía tras el cierre forzado de Second Sight? Pues según el informe, no queda aún claro. El CEO de la farmacéutica aseguraba que intentarían hacer todo lo éticamente posible… pero además terminaba la entrevista dictaminando que el pasado no debe interferir con los objetivos que tienen a futuro…

Pero es que aunque en efecto vayan a dar soporte (cosa que, recalco, no queda del todo clara actualmente), ¿tendrán la capacidad para hacerlo?

Más allá de que ahora mismo son dueños de las patentes de dichos productos, el que hayan despedido a toda la plantilla no da precisamente mucha seguridad de que estén en la capacidad de ofrecer el mismo soporte y confianza que los pacientes tenían con el dueño original.

Que una tecnología como esta no puede pasar de manos de la noche a la mañana sin esperar que el nuevo equipo que potencialmente se encargue de gestionarlo requiera de un proceso de aprendizaje considerablemente largo, y preferiblemente tutelado por los anteriores gestores.

Un problema al que vamos a enfrentarnos cada vez más en la industria, mientras el pulso tecnológico esté de manos de empresas, con sus propias ideosincrasias, y no bajo sistemas más democráticos, accesibles, y con mayor esperanza de vida.

En CyberBrainers hacemos informes y análisis de mercado en temas candentes para nuestros clientes, ya sean de negocio o puramente reputacionales. Si necesitas conocer cómo le va a la competencia, a tu propia empresa, o simplemente conocer qué opina la gente sobre algún tema en particular, escríbenos y ponemos nuestras máquinas y analistas a escuchar.

Pablo F. Iglesias
Pablo F. Iglesias

Pablo F. Iglesias es Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, director de la Consultora CyberBrainers, escritor del libro de ciencia ficción «25+1 Relatos Distópicos» y la colección de fantasía épica «Memorias de Árganon», un hacker peligroso, y un comilón nato 🙂