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Quiero pensar que en algún momento en el futuro echaremos la vista atrás y nos preguntaremos cómo algo como Facebook pudo existir.

¿Las razones?

Estamos ante una de las compañías más valiosas del mundo… que ha hecho su fortuna precisamente dilapidando buena parte de los derechos de sus usuarios. Sin tener problema alguno en copiar a la competencia hasta asfixiarla, en mentir reiteradamente sobre sus planes, y en posicionarse en guerras ideológicas simple y llanamente para atacar a la competencia.

¿Que quieres algún ejemplo?

  • Cuando Facebook compró Instagram, aseguró por activa y por pasiva que la plataforma de fotos operaría siempre fuera del negocio de datos de Facebook como red social: Varios años más tarde, Instagram comparte los datos de sus clientes con la corporación.
  • Cuando Facebook compró WhatsApp, aseguró por activa y por pasiva que la plataforma de mensajería operaría siempre fuera del negocio de datos de Facebook como red social: Varios años más tarde, WhatsApp ya está integrada a nivel de datos con la corporación… menos en Europa, donde por ahora no han conseguido bypasear el reglamento de protección de datos.
  • Facebook intentó comprar en varias ocasiones Snapchat, y al no conseguirlo, replicó en todas y cada una de sus aplicaciones la misma funcionalidad, calco 100% de la de Snapchat, hasta que se quedó con el mercado de las stories.
  • En la guerra comercial entre EEUU y China, Facebook defendió que TikTok estaba siendo utilizado por las autoridades chinas para el espionaje de ciudadanos americanos. Algo que a día de hoy todavía no se ha conseguido demostrar. Y por cierto, algo que sí sabemos que Facebook ha hecho en el pasado bajo aquel programa PRISM de la NSA.

Una compañía que opera como ha operado históricamente la mafia, y que si sigue ahí es precisamente gracias al peso que tiene en un mercado totalmente monopolizado por ellos.

Por eso cuando en 2020 Facebook compraba la plataforma de gifs animados Giphy, publiqué en mi página un artículo explicando qué demonios podía encontrar interesante este gigante en dicha compra.

Disclaimer: no son los gifs animados lo que importa

Es tan simple que me sorprende que solo, de las fuentes que un servidor consulta habitualmente, he visto que Owen Williams lo comentaba (EN).

Lo que de verdad aporta valor para Facebook de la compra de GIPHY no es esa basta colección de memes. Ni tan siquiera sus millones de usuarios.

Es más sencillo todavía: Giphy es utilizado por la amplia mayoría de servicios de la red para ofrecer GIFs animados.

Twitter o iMessage de Apple son algunos de los ejemplos que se vienen a la cabeza de servicios que utilizan la API de Giphy para ofrecer acceso a GIFs animados a sus usuarios. Google, de hecho, lo ofrecía en su teclado para Android, GBoard, hasta que hace un par de años acabó comprando a la competencia directa de Giphy, Tenor. ¿Adivinas por qué?

Y es que con esta compra Facebook consigue alargar aún más sus tentáculos fuera de su propio ecosistema. El propio SDK de Giphy, para su implantación en cualquier otra herramienta, requiere que el usuario aporte información personal y de uso al servicio:

— Cómo y dónde se comparte ese GIF.

— Un token único para cada usuario.

— E incluso datos tan intangibles como el estado de ánimo de dicha persona (como supongo sabrás, muchos de estos GIFs animados se enlazan a colecciones en plan «humor», «tristeza», «furia», «terror»…).

Un Caballo de Troya perfecto que incluso podría servirle a la Californiana para conocer un poco más el uso estadístico de sus propias herramientas cifradas. 

Estos días conocíamos que las autoridades antimonopolio británico ya tenían unas conclusiones preliminares (EN) a la investigación que lanzaron en su momento, y que vienen a argumentar lo mismo que defendió un servidor en su día.

El hecho de que Giphy forme parte de Facebook no solo representa un problema de cara a asegurar la evolución de este tipo de formatos en otras plataformas (EN), sino que además podría ser utilizado como una arma de recolección de datos tanto de cara al usuario (EN), como de cara al resto de plataformas donde está implementada su API (EN), muchas de ellas, «casualmente», competencia directa de Facebook (Twitter, Snapchat, Slack, Reddit, TikTok, Signal…).

Ese Caballo de Troya del que hablé hace ya algo más de un año, que de hecho puede permitir saltarse al menos a priori las limitaciones estadísticas de los protocolos seguros de comunicación en aplicaciones como WhatsApp.

Puede que Facebook no pueda saber qué estás diciendo en un chat de WhatsApp, pero gracias al uso de estos gifs, sí podrá intuir cuál es el sentiment de esa conversación.

A fin de cuentas los gifs están asociados a conceptos abstractos muy ligados a la comunicación no verbal, que precisamente es algo que falta en sistemas de mensajería instantánea y en definitiva en cualquier formato de comunicación en texto.

Ya veremos cómo acaba todo el tema, pero por ahora es un aviso de navegantes.

  • Si tu plataforma utiliza la API de Giphy para incluir gifs en los chats, lo mejor que puedes hacer es eliminarla de inmediato y apostar por otras APIs de gifs (tienes por ahí Tenor, actualmente parte de Google).
  • Y si usas habitualmente gifs animados para comunicarte, que sepas que muy probablemente Facebook esté, ahora o en el futuro próximo, analizándolos junto al resto de datos que ya tiene de ti para crear un perfil de usuario lo más exacto posible, y traficar con él tanto de cara a criterios del basto negocio publicitario social que lidera, como de cara a todo aquello que a Zuckerberg le parezca oportuno explotar en cada momento.

En CyberBrainers ayudamos a empresas y usuarios a prevenir, monitorizar y minimizar los daños de una crisis reputacional. Si estás en esta situación, o si quieres evitar estarlo el día de mañana, escríbenos y te preparamos una serie de acciones para remediarlo.

Pablo F. Iglesias
Pablo F. Iglesias

Pablo F. Iglesias es Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, director de la Consultora CyberBrainers, escritor del libro de ciencia ficción «25+1 Relatos Distópicos» y la colección de fantasía épica «Memorias de Árganon», un hacker peligroso, y un comilón nato 🙂