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Elena Menéndez, redactora de La Nueva España, me escribía la semana pasada a raíz de los resultados desiguales y claramente insuficientes que ha tenido la aplicación Radar Covid, la propuesta española para combatir el coronavirus mediante una suerte de economía digital colaborativa basada en el contact tracking, y que fue publicado en el día de ayer tanto en la versión digital del periódico (ES), como en el propio periódico en papel, abajo enlazado.

Estas fueron las respuestas que le di al medio:

radar covid lne

¿Te has descargado la app? ¿y tú entorno?, ¿te parece útil?. Cuéntame un poco tu experiencia. 

Lo cierto es que sí.

Y fíjate que un servidor ha sido bastante crítico con el desarrollo de sistemas de contact tracking nativos en los sistemas operativos móviles.

Aún con todo, entendía que era mi deber como ciudadano instalarla en mi teléfono, y por tanto lo hice en cuanto estuvo disponible.

A fin de cuentas estos tipos de sistemas funcionan únicamente si un porcentaje significativo de la sociedad los utilizan. Y en ese escenario, soy de los que cree que la medida podría ayudar a contener el virus, o al menos a minimizar parte del daño que ocasiona.

Ahí estuvo varios meses (llegué también a instalársela a mi madre). Pero al final acabé por borrarla hace cosa de un mes, y por lo que sabemos tras los últimos datos, me da que no he sido el único. Aunque debo decir en mi defensa que mi caso es un tanto particular. Llevamos casi un año aislados en un pequeño pueblo, del que apenas salimos (a comprar cada dos semanas, y alguna muy eventual reunión con clientes que por la razón que sea no se puede realizar de forma telemática). Prácticamente en la semana solo tengo contacto directo con mi pareja (que también trabaja desde casa) y con nuestro perro.

El Gobierno apostó por esta herramienta pero resultó ser un fracaso. La ha descargado poca gente y quienes la tienen dicen que no vale para nada, ¿qué falla?

A ver, que la implantación fuese un fracaso no significa que la aplicación no funcionase.

Y ojo, que España no ha sido el único país en el que estos sistemas han resultado ser ineficientes.

Immuni, la app italiana, la instalaron 10 millones de los 60 que viven en el país alpino, y han tenido alrededor de doce mil casos notificados. Teniendo en cuenta que ha habido días en el que el número de infectados ha llegado a ser hasta de treinta y seis mil, queda patente que el sistema no ha funcionado.

O Alemania, que parece que cada vez que hablamos de ellos es para ponerlos de ejemplo, le han hecho hasta un rebranding de su app (de Corona-Warn App pasará a llamarse Corona Luca) con la esperanza de convencer a un mínimo de población más para que la instale.

Señalar a un culpable claro tampoco es fácil. Más bien creo que estamos ante esa tormenta perfecta de causas y efectos que difícilmente se puede controlar, y que podríamos resumir en cuatro grandes grupos:

  • El aspecto cultural: El europeo es, por regla general, bastante reacio a entregar privacidad a cambio de lo que sea, aunque ese algo sea la seguridad sanitaria. Algo que vemos reflejado en el aparente éxito que han tenido las apps en otros países de fuera del euro, como ha sido el caso de Reino Unido.
  • La comunicación: ¿Se hizo una buena campaña de marketing para concienciar a la sociedad de la importancia de utilizar Radar Covid? ¿Para que la sociedad entendiese cómo funcionaba realmente, eliminando con ello potenciales miedos infundados, como puede ser el pensar que un conocido sería avisado de que tú tienes Covid? Y lo que es más importante, ¿se podría haber hecho mejor? Que a toro pasado todos somos muy listos, ya sabes…
  • El factor tecnológico: España es líder en penetración de smartphones. Pero me gustaría tener a mano un estudio del parqué de dispositivos móviles, ya que por todos es conocido que en nuestro país la presencia de Android es casi monopolística, y para que apps como Radar Covid funcionasen era necesario tener una versión del sistema operativo actualizada. Cosa que con Android, al ser un SO licenciado cuyas actualizaciones dependen del fabricante y no directamente de Google, no está asegurado.
  • El factor geográfico: El que creo que ha sido el principal problema en el caso de España. Por aquí las competencias, como en la amplia mayoría de temas sanitarios y educativos, dependían de cada provincia, lo que ha supuesto que durante meses hubiera un baile entre diferentes apps territoriales incompatibles entre sí. Y es más, cuando llegó Radar Covid, cada provincia se fue sumando a su ritmo, lo que supuso nuevamente que, durante meses, hubiera zonas de España donde la app funcionaba y otras en las que aunque la utilizases, al no estar aún habilitada en la provincia, no servía de nada.

Junta todo esto y tienes el caldo de cultivo perfecto para el desastre.

Se calcula que alrededor de 7 millones de españoles instalamos la app. Un 17% de toda la sociedad.

En entornos más acotados (y por tanto más controlables) como fue aquel experimento que hicieron en La Gomera el año pasado del que se hizo eco Nature (EN), consiguieron en apenas un mes que el 33% la instalase, logrando prácticamente un 100% de usuarios contagiados notificando.

Pero claro, hace falta compromiso, tanto de los de arriba, como también de los que estamos por debajo.

¿Qué le falta para que la población la use y sea realmente una aplicación para evitar los contagios?

Diría que hoy en día lo único que falta es compromiso.

La aplicación, presuponiendo que esté en funcionamiento real (una cosa es que la app funcione, y otra que esos positivos notificados estén llegando a los rastreadores y les faciliten el trabajo, o que si a ti te llega un potencial riesgo de haber sido infectado por haberte cruzado durante unos cuantos minutos con un portador, te hagan caso cuando llames para consultar qué pasos debes seguir), lo que requiere es simplemente más fuerza bruta.

Con menos de ese 20% de descargas que el gobierno marcaba como mínimo, está claro que poco se puede hacer.

El que además haya aún dudas en la población sobre cómo funciona (tranquilos, que si alertas que has dado positivo NADIE va a saber que has sido tú, simplemente el sistema notificará a los dueños de otros móviles que han estado en el mismo espacio donde estuvo tu móvil durante las últimas horas y durante un tiempo mínimo de que potencialmente han estado expuestos) no ayuda.

Tengo que reconocer que en casa no vemos la tele y por tanto no sé si todavía siguen poniendo anuncios en televisión, pero estaría bien que aunque ya no sea noticia, se invierta para que tanto la televisión como la prensa, es decir, los medios generalistas, tengáis incentivos para seguir ayudando a concienciar sobre su importancia.

Y es que sí, tenemos ya por aquí las vacunas, y por lo que parece los resultados son bastante positivos. Pero probablemente tengamos que vivir aún una buena temporada con el dichoso bicho. Y en tal caso, mientras más herramientas tengamos para combatirlo, mejor.

Radar Covid, y en definitiva todos los sistemas basados en el Contact Tracking de Android y iOS, son una pieza más, y conviene tenerla en mente, máxime cuando hablamos ya no solo de la salud global, sino también egoístamente hablando de nuestra salud personal.

Pablo F. Iglesias
Pablo F. Iglesias

Pablo F. Iglesias es Consultor de Presencia Digital y Reputación Online, director de la Consultora CyberBrainers, escritor del libro de ciencia ficción «25+1 Relatos Distópicos» y la colección de fantasía épica «Memorias de Árganon», un hacker peligroso, un intento de crossfighter y un comilón nato 🙂