Hace unos días, coincidiendo con la visita del Papa a España, nuestro CEO Pablo F. Iglesias fue convocado como experto digital en el programa de Ana Rosa, en Telecinco, para participar en un reportaje sobre un fenómeno que lleva meses creciendo silenciosamente en redes sociales: el auge de los influencers religiosos y, sobre todo, el modelo de negocio digital que se ha construido alrededor de la espiritualidad.
No es la primera vez que Pablo participa en este tipo de espacios analizando tendencias de la economía digital. Hace unos meses ya intervino en TardeAR, también en Telecinco, para analizar la crisis reputacional de Anabel Pantoja y su impacto económico directo. En esta ocasión, el foco estaba en un nicho diferente, pero con la misma lógica de fondo: la identidad digital como activo económico, con todo lo que eso implica en términos de oportunidades y riesgos.
Quién son los nuevos apóstoles digitales
Durante el reportaje, Pablo explicó que estamos ante un fenómeno que va mucho más allá del contenido inspiracional. Casos como Rebeca Toribio, una joven que combina fe, identidad y lifestyle acumulando millones de visualizaciones, o Sor Marta, la monja benedictina de Sahagún que supera los 100.000 seguidores en redes y que participa en encuentros mundiales de influencers católicos, son solo la punta del iceberg.
A ellos se suman creadores de contenido de evangelización para jóvenes, cuentas de identidad cristiana, e incluso influencers que venían de otros nichos —como el fitness o el lifestyle— y que han reconvertido estratégicamente su imagen hacia la espiritualidad, aprovechando el tirón de esa narrativa en el algoritmo.
El fenómeno tiene nombre: los nuevos apóstoles digitales. Creadores que han entendido que la fe, en formato de contenido corto, genera algo que muy pocos nichos son capaces de producir a esa escala: identidad, pertenencia y comunidad activa.
Por qué este contenido funciona tan bien en el algoritmo
Pablo fue muy claro en el reportaje sobre los motores que explican este boom. El auge de tendencias como el tradwife —jóvenes que reivindican valores tradicionales vinculados al cristianismo en TikTok e Instagram— ha creado un caldo de cultivo perfecto para este tipo de contenido. En un entorno saturado de contenido genérico, la fe ofrece una narrativa diferenciadora con alto potencial de viralización: genera debate, apoyo emocional fuerte y, sobre todo, una comunidad que no solo consume el vídeo, sino que se identifica con él.
Desde CyberBrainers llevamos años observando cómo la autoridad digital construida alrededor de la identidad —sea religiosa, política o cultural— genera un nivel de confianza en la audiencia que cualquier marca pagaría millones por conseguir. Y esa confianza, bien gestionada, se convierte en el pilar de un modelo de negocio muy rentable. Pero también, como veremos más adelante, en una vulnerabilidad crítica.
Las apps que convierten la fe en suscripción
Uno de los bloques más impactantes del análisis de Pablo en el programa fue el dedicado a las aplicaciones móviles de temática religiosa. Los números hablan por sí solos:
- Hallow, la app de oración y meditación cristiana, ha superado los 10 millones de descargas y ha acumulado 105 millones de dólares en financiación. Fue la primera app de fe en entrar en el top 10 del App Store, superando a Netflix, Spotify e Instagram. Su suscripción anual cuesta casi 70 dólares y en momentos pico como la Cuaresma ha superado el millón de dólares mensuales en ingresos.
- ChristianCupid, la app de citas para cristianos, cuenta con más de 200.000 miembros. El mercado global de dating apps movió 6.180 millones de dólares en 2024, y el nicho cristiano crece a doble dígito anual.
- Apps como Salt y las nuevas IAs religiosas que permiten «conversar con Dios» están replicando el modelo de comunidad y membresía, abriendo además un debate ético sobre los límites de la monetización espiritual.
No estamos hablando de proyectos marginales. Estamos hablando de startups financiadas por capital riesgo que han identificado que la fe es uno de los pocos sectores verdaderamente resilientes a las crisis económicas: las personas priorizan el gasto espiritual incluso cuando recortan en otras áreas.
Pablo también abordó en el reportaje otro fenómeno que estamos monitorizando de cerca: los retiros espirituales para jóvenes se agotan con meses de antelación. Y no es un dato menor.
El turismo religioso crece a un 6% anual según proyecciones del mercado para el periodo 2026-2033, mientras que el segmento de turismo espiritual específicamente escala a tasas cercanas al 19% anual. El mercado global de organizaciones religiosas está valorado en 408.870 millones de dólares en 2026 y se proyecta que alcance los 487.220 millones en 2030.
Un retiro de fin de semana puede oscilar entre 300 y 1.500 euros por participante. Cuando un evento para 200 jóvenes se agota cuatro meses antes, estamos hablando de una facturación que puede superar los 100.000 euros por edición. La clave del éxito es que estos retiros convierten una necesidad intangible en una experiencia tangible: alojamiento, comunidad, guía espiritual y propósito. Es el mismo modelo que usan las startups de wellness de alto nivel, pero con la autoridad moral añadida que otorga la religión.
El riesgo que nadie está viendo: los influencers religiosos como objetivos prioritarios
Esta es la parte del análisis que más interesó al equipo del programa y en la que Pablo aportó una perspectiva que muy pocos tienen: desde la experiencia del blindaje reputacional y el asesoramiento a víctimas de fraude digital.
Los influencers religiosos son objetivos especialmente vulnerables para cibercriminales por tres razones concretas:
- La confianza de su audiencia es más profunda que en cualquier otro nicho. Un seguidor que confía en su creador por motivos espirituales es mucho más susceptible de caer en una estafa difundida desde esa cuenta hackeada.
- Gestionan economías propias significativas. Donaciones, suscripciones, venta de plazas en retiros y cursos hacen que estas cuentas sean dianas atractivas para ataques de phishing o secuestro de perfiles.
- Su reputación es su activo más valioso. Y los atacantes lo saben perfectamente. Un deepfake, una campaña de desinformación o el secuestro de una cuenta puede destruir en horas lo que se ha construido en años.
En nuestro artículo sobre cómo hackean a influencers y creadores de contenido documentamos en detalle los métodos más habituales, desde las falsas colaboraciones con archivos maliciosos hasta el uso de deepfakes de audio y vídeo generados con IA. Y en la ponencia de Pablo en RootedCon 2026 se desgranaron los casos más recientes con técnicas reales.
Los ataques más preocupantes que gestionamos actualmente incluyen:
- Secuestro de cuentas para redirigir donaciones o difundir estafas de inversión entre audiencias de alta confianza.
- Deepfakes de audio y vídeo usados tanto para extorsión directa como para difundir fraudes en nombre del creador.
- Suplantaciones de identidad en plataformas de criptomonedas e inversión usando la imagen y voz del influencer clonadas mediante IA.
- Campañas de reseñas falsas y desinformación coordinada para hundir la reputación de organizaciones religiosas competidoras.
Cómo protegerse: el blindaje reputacional aplicado a creadores de contenido
El mensaje que Pablo transmitió en el programa es el mismo que aplicamos cada día en CyberBrainers: la reputación digital hay que blindarla antes de que llegue la crisis, no después.
Nuestro enfoque para influencers y figuras públicas con identidad de marca fuerte se articula en cuatro fases:
- Auditoría de exposición. Analizamos qué información tuya o de tu organización está expuesta en Internet, incluyendo la dark web y foros privados, para identificar vectores de ataque antes de que los exploten.
- Monitorización activa 24/7. Ponemos nuestras herramientas a escuchar permanentemente para alertarte cuando algo potencialmente dañino aparece en la red, antes de que se convierta en crisis pública.
- Plan de autoridad y presencia digital. Diseñamos una estrategia con acciones técnicas, legales y comunicativas para reducir la dependencia reputacional y potenciar la visibilidad positiva, tal como explicamos en detalle en nuestros servicios de presencia digital.
- Gestión de crisis. Cuando el daño ya está hecho, establecemos un calendario de acciones para reducir su duración e impacto y devolver la normalidad operativa lo antes posible, tal como hacemos en cada gestión de crisis reputacional.
La Regla del 3 que Pablo presentó en RootedCon y que aplica en todas sus auditorías es un punto de partida práctico que cualquier creador puede implementar hoy mismo: revisar remitente y WHOIS antes de abrir cualquier enlace, no ejecutar nunca archivos comprimidos con ejecutables, y contextualizar siempre cualquier oferta o colaboración urgente. Aplicándola, se filtra el 99% de las amenazas más habituales.
En CyberBrainers ayudamos a empresas y usuarios a prevenir, monitorizar y minimizar los daños de un ataque informático o una crisis reputacional. Si estás en esta situación, o si quieres evitar estarlo el día de mañana, escríbenos y te preparamos una serie de acciones para remediarlo.
Monitorización y escucha activa
Ponemos nuestras máquinas a escuchar para identificar potenciales fugas de información, campañas de fraude/extorsión y usurpación de identidad que estén en activo, y/o datos expuestos de ti o de tu organización.
Planes de autoridad y Presencia Digital
Ayudamos a organizaciones y particulares a definir la estrategia e implementar acciones digitales que mitiguen los posibles daños reputacionales que pueda sufrir en el futuro.
Gestión de crisis reputacionales
Cuando el mal ya está hecho, establecemos un calendario de acciones para reducir su duración e impacto, y que la organización y/o persona pueda volver a la normalidad lo antes posible.
